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14 de enero de 2012

Tratado sobre el Noble Arte de Educar Perros (o morir en el intento)

por Salva

Algunas reflexiones para conseguir educar a un perro y no hacer el ridículo en el intento:

Hay que demostrar autoridad ante el perro

Es un hecho que los perros asumen sin dificultad su posición jerárquica y que, por tanto, hay que mostrarles desde un principio la suya dentro de la casa. Algunos expertos insisten en que la clave consiste en satisfacer las necesidades más elementales del perro, única y exclusivamente, cuando el dueño así lo considere oportuno. Otros defienden la represión para evitar que el perro decida qué hacer o cómo hacerlo. La tercera corriente basa la clave del éxito en los premios en forma de comida. En resumidas cuentas, que ni puta idea, porque consenso, lo que se dice consenso, no hay.

En cualquier caso, si deseas saber en qué forma valora tu autoridad tu perro, una de las mejores técnicas consiste en caminar lentamente sin prestarle atención, cambiando de dirección cuando éste nos alcance y obligándole a que sea él quien nos siga en todo momento. Si el perro te sigue incondicionalmente, tu posición jerárquica como jefe de la manada es un hecho indiscutible. De no ser así, es muy probable que te pases una semana empapelando el barrio con carteles de “Se Busca”. Avisado estás.

Hay que evitar razonar con el perro

Es imprescindible partir de la sencilla premisa de que los perros no entienden el significado de las palabras y que, a pesar de ser animales tremendamente sociales, sus necesidades son muy elementales. En el mejor de los casos, los perros sólo son capaces de relacionar sonidos y circunstancias con estímulos positivos, o negativos (es decir, comer o no comer, jugar o no jugar, etc). Conviene no olvidar que esa aparente atención, que generalmente prestan al dueño, se debe por norma a la expectativa de que se les vaya a dar de comer, pero nunca a que comprendan qué se les está diciendo. En serio, tu perro NO es tan listo, por mucho que le quieras.

Según cuentan algunos expertos, lo mejor es reducir el vocabulario, que se emplea con ellos, a palabras muy cortas y utilizar siempre las mismas. Por esta razón es aconsejable evitar todo tipo de razonamiento con ellos, por muy sencillo que se trate de explicar algo o por muy lento que se les hable. Los soliloqios con tu perro en medio de la calle pueden ser nefastos y tremendamente bochornosos si, además, tratas de justificarlos.

Hay que simpatizar con el perro

El papel del dueño, en los primeros años de vida del perro, puede clasificarse en tres grandes grupos, no necesariamente excluyentes, que terminarán definiendo la simpatía del animal hacia éste, en función de cómo se satisfacen sus necesidades más básicas. Están los dueños que dan de comer, los que juegan y los cabrones que echan la bronca por cualquier cosa. Si estás en cualquiera de los dos primeros grupos, estás de enhorabuena, ya que el perro te recibirá con sendos movimientos de cola, directamente proporcionales a la alegría que quiere manifestar al verte. Por el contrario, si estás en el tercer grupo, prepárate y vete despidiendo de ese par de zapatos que te costaron 300€ en El Corte Inglés. No descartes tampoco alguna meadita ocasional en tu habitación. Aunque seas el jefe de la manada.

Aunque el perro vea en el dueño al jefe de la manada, no es motivo suficiente para tratar de simpatizar, en términos caninos, con el animal. Simular ladridos, emitir gruñidos, ponerse a cuatro patas o llegar a olisquear la comida, no solo se convierte en un fútil acercamiento, sino que además es motivo de burla justificada si alguien te ve. No pierdas la perspectiva, porque puede llegar a convertirse en un mal hábito, sobre todo en la calle. Eso sí, si persistes en esa actitud, para simpatizar con un perro lo más efectivo es olerle el culo cuando le veas por la mañana. Tú mismo.

Por cierto, si después de cinco años no has conseguido siquiera que ande por la calle a tu lado, que se siente cuando tú quieres o que venga a ti cuando se lo pides, entonces olvídate de contrariar a tu perro en público. Te dejará en evidencia. Son unos auténticos maestros en ese arte.

En cualquier caso, compensa

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